martes, 28 de febrero de 2017

¿Podemos estimar cuántos taxis hay?, elPeriódico


Viendo tantos taxis en la reciente manifestación puede surgir la inquietud de saber cuántos hay en total en la Ciudad de Guatemala. Cada taxi autorizado tiene un número y obviamente uno no puede ver todos los taxis, pero en un minuto podría ver unos cuatro. Supongamos que vemos los taxis números 717, 1250, 13337 y el 15540. ¿Podemos estimar cuántos taxis hay? Tendrían que ser más de 15540, asumiendo que la cuenta inicia en 1 y que todos están activos. ¿Podrían ser 20,000? De ser así esperaríamos haber visto algún 17000 o mayor. De hecho la fórmula estadística que nos dice cuántos taxis hay en una ciudad es N = m – 1 + m/k; donde m es el número de serie más grande observado y k es el número de taxis que hemos visto. Por ejemplo, si salimos a dar una vuelta por la capital y vemos diez taxis y el número de serie más grande es 15540, la estimación total sería de 17,093 taxis. Mientras más observaciones se hagan más precisa será la estimación y más entretenido podrá resultar este ejercicio matemático mientras se observa el tráfico citadino.

José Samuel Mérida

viernes, 30 de septiembre de 2016

Miguel Ángel Asturias en Tikal, elPeriódico


Se cumplen 50 años de la última visita que Miguel Angel Asturias realizara a Guatemala en septiembre de 1966. En aquella ocasión visitó el país para recibir su nombramiento como embajador de Guatemala en Francia y para celebrar el Premio Lenin de la Paz que había ganado recientemente. Al final de su estancia se organizó un vuelo charter junto a otros poetas guatemaltecos para visitar Tikal, algo que el escritor había querido hacer por mucho tiempo. Cabe mencionar que la experiencia de aquella visita a Tikal quedaría recogida en su libro “El Espejo de Lida Sal”, que publicó al año siguiente, y que quizás valdría la pena poner en una placa en el sitio arqueológico: “La imaginación juega. Hay relieves, pirámides, templos en las ciudades apagadas. Detenerse, imposible. El vértigo sigue al instante en que sobrecogidos, extasiados, contemplamos la ciudad de Tikal. Arroyos de ruido húmedo, voces, entrechocarse de troncos, aletear de aves, que van a dar al mar inmenso del silencio. Todo palpita, vive, se desangra en verdor sobre la inmensa lámina endurecida del Petén.” Algo similar ocurrió en 1949 cuando visitó Tiquisate y conoció las operaciones de la bananera en aquella región. Ese año el país fue azotado por un temporal que entró por el pacífico y posteriormente llegó hasta Texas. De esas experiencias escribió la novela “Viento Fuerte” que se publicó en 1950.




Jose Samuel Merida